Análísis de la Realidad  
 


   


"Nunca el mundo fue tan desigual y pobre como ahora
Nunca hubo tanta humanidad privada de ser humana
pasamos de los pobres a los empobrecidos, a los
excluídos, a los sobrantes".


América Latina más allá de la Economía.

América Latina, es la región del mundo, con la peor distribución del ingreso y el índice de criminalidad más alto.

América Latina es la región del mundo donde se encuentran las mayores desigualdades en la distribución del Ingreso. El 5% de la población más rica percibe una cuarta parte del total de los ingresos y el 10% más rico un 40%. Esta gran concentración del ingreso en manos de los más ricos tiene su contrapartida en el otro extremo de la escala. El 30% mas pobre de la población, recibe únicamente el 7.5 del ingreso total.

Esta realidad cuestiona las políticas de liberalización económica y ajuste macroeconómico, porque los beneficios de las reformas no han alcanzado a toda la población. Algunos analistas han explicado los resultados socialmente indeseables de esas medidas economicistas, como consecuencia de la ausencia del estado de derecho, la debilidad de las instituciones públicas y la falta de oportunidades. Lo cual implica el reconocimiento que el desarrollo no sólo depende de variables económicas sino querequiere del complemento de las reformas políticas y sociales. Para los pobres es prácticamente imposible formar parte de la economía global, lo que significa que la brecha entre ricos y pobres podría crecer aún más.

El impacto de la adversidad económica en los jóvenes de América Latina y en el Caribe, es enorme y se relaciona con una menor disponibilidad de alimentos; sistemas educacionales inadecuados; acceso insuficiente a la salud, a las actividades deportivas y recreativas, desesperanza y pesimismo, especialmente en las regiones con problemas geopolíticos y de tráfico de drogas. Ausencia de modelos de identificación donde proyectar sus ideales.

En América Latina, entre el 40 y el 50% de la población económicamente activa, son adolescentes entre 15 y 19 años. El desempleo en adolescentes es dos veces mayor que en otras edades. Una alta proporción de adolescentes que trabajan lo hacen en el sector informal, con bajos salarios, en pobres condiciones de trabajo y explotación y sin los beneficios de la seguridad social.

Muchas de las políticas de los estados americanos, han ignorado con frecuencia a la población de los jóvenes y solo le han prestado atención, cuando sus comportamientos perturban a los adultos.

En comparación con los niños y los ancianos, los adolescentes sufren de muchas situaciones que amenazan sus vidas. La adopción de hábitos dañinos para la salud, como el consumo de tabaco, alcohol, drogas y la actividad sexual precoz y sin protección, se evidencian más tarde en la vida. La población más afectada por las drogas, son los adolescentes de 15 a 19 años, constituyen alrededor del 21.7% de la población de América Latina y el Caribe.

El 80% vive en zonas urbanas y uno de cada tres se encuentra en situación de pobreza. El crecimiento de la población adolescente de la región, genera una demanda creciente a los sistemas de salud, de educación y de trabajo. Además, la proporción de población adolescente es mayor en aquellos países menos desarrollados y con menos recursos.

La situación se ve agravada por la migración urbana, fundamentalmente en los sectores marginales. Lo que dificulta aún más el acceso de este grupo de edad a los servicios y a la inserción en el mercado laboral, con el aumento consiguiente de la delincuencia y violencia juvenil, estrechamente ligada a la dependencia de drogas.

Los niños de la calle y en la calle, población de ambos sexos, menores de 18 años, que viven y duermen en la calle, son considerados uno de los problemas más graves de los países en desarrollo, especialmente en América Latina, en donde se concentra la mitad de los niños de la calle, del total existente a nivel mundial.

Se trata sobre todo de niños, cuyas edades oscilan entre los 15 y 18 años, con diversos tipos de vínculos familiares, que van desde la relación permanente y la ruptura completa y hasta el conflicto abierto. Desde un punto de vista educativo, todos estos grupos forman parte de los niños ausentes, o sea los niños en edad escolar, que no están a cargo de ninguna institución, ya sea social, educativa, o hasta de reinserción social. Su medio es la ciudad, con sus calles, sus puentes, sus descampados, sus estaciones, estacionamientos, hoteles, supermercados, galería, o las estrechas callejuelas, que atraviesan los barrios pobres y las barriadas de tugurios y pueblos jóvenes.

El concepto de calle es aquí polimorfo y se refiere a todas esas zonas de supervivencia, sin nombre donde los niños viven de modo permanente o semipermanente, de noche y de día.

El consumo y la dependencia de las drogas en los adolescentes y en los jóvenes está afectando dramáticamente su calidad de vida como personas. Es el mayor problema de salud pública en Latinoamérica con un inmenso costo social. El narcotráfico ha azotado los países latinoamericanos, pues la disponibilidad de drogas para nuestros jóvenes es muy grande y a costos muy reducidos. Los centros de producción y las rutas del narcotráfico establecen oferta permanente a los consumidores.

La mayor parte de los usuarios de las Comunidades Terapéuticas en la Federación Latinoamericana de Comunidades Terapéuticas, son adolescentes y jóvenes hasta los 30 años. Es cierto que hay una población adulta de hombres de la calle, pero son menos comparados con la realidad de los jóvenes. La drogadicción es el fruto de una sociedad que perdió el horizonte de la vida. Estamos ante el fenómeno de crisis de valores y falta de sentido de vida. Para algunos críticos el adicto es un enfermo que requiere de tratamiento. Para otros la drogadicción se enmarca dentro de un proceso reeducativo.

Este problema de la droga, incide en nuestra sociedad de forma contundente, en un momento de cambio y de crisis, dentro de la institución familiar. La relación padres-hijos es difícil. Lo tradicional y lo moderno se contraponen. La autoridad y la permisibilidad están en constante enfrentamiento. Los modelos tradicionales se desechan y es constante la búsqueda de nuevas experiencias. Durante un primer período muy pocas familias son concientes de la trascendencia que va a tener en el futuro el consumo de drogas. En una etapa posterior y ya con una importante incidencia de la droga en nuestra sociedad y en las familias, se empieza a definir el problema, estableciendo diferencias culturales-sociales, buscando perfiles de personas y familias; en un intento de debilitar las posibles consecuencias, atendiendo a grupos de riesgo.

Las familias afectadas por el miedo al que dirán y la vergüenza, provocan el ocultamiento del problema y el sufrimiento por el gran interrogante que subyace en muchos padres: ¿Qué hemos hecho mal? Pero poco a poco la realidad de la rehabilitación en la comunidad terapéutica va abriéndose camino. Al principio contra el exeptisismo de mucho en cuanto a sus posibilidades, con opiniones muy pesimistas de que solo un porcentaje muy bajo podía dejar la droga. Con el paso del tiempo se va conociendo que las posibilidades son mayores, siempre que no sea un intento en solitario, sino contando con la solidaridad y la implicación de los agentes sociales más activos y cercanos, apareciendo la familia como uno de los agentes más importantes a la hora de la rehabilitación. Una de las constataciones de los que trabajamos directamente con los afectados se refiere al hecho de que la droga, no solamente se ceba en jóvenes que pertenecen a grupos de riesgo, o que se corresponden a ciertas tipologías, sino que a menudo la pertenencia social y el nivel cultural no son determinantes; las motivaciones para el inicio en el consumo son muy simples: curiosidad, amistades, ambientes, y el consumo de ciertas drogas se encuentra muy extendido.

Estas circunstancias y el tratamiento a veces morboso y sensacionalista de los medios de comunicación, así como el conocimiento de personas y familias afectadas, empiezan a generar alarma y preocupación.

Quisiera señalar otro aspecto que nos parece importante en la situación actual, cuando desde diferentes estamentos de nuestra sociedad, se está impulsando la legalización de las drogas. Sin querer entrar en dicho debate, si nos parece importante traer una de las conclusiones de un estudio realizado en 1992 en el que se ve qué actitudes como la conducta de los padres relativas a las drogas, están relacionadas con el uso de las mismas por parte de los jóvenes. Con ello quiero incidir sobre la importancia de una postura clara frente a la droga por parte de las familias.

A lo largo de estos años, el modelo de intervención de la comunidad terapéutica, se ha ido especializando reconocidamente por los inmensos logros en la rehabilitación y en la reinserción social. En la década de los 80, aumentó el número de usuarios en los servicios de atención de farmacodependientes de las drogas. En América Latina la cocaína, se transforma en la droga principal de abuso entre los que buscan tratamiento o sus derivados como el bazuco (crak).

Son frecuentes las consultas de personas de edad, consumidores de múltiples drogas y que tienen muchas historias de tratamientos. Las edades de consumo están bajando peligrosamente en los niños, los inhalantes y el consumo de marihuana es preocupante. Drogas de diseño, éxtasis y heroína comienzan ahora a ser el gran interrogante para los educadores. Los cultivos de amapola y la producción de heroína comienzan a saturar los mercados latinoamericanos.

Esta epidemia que permea todos los países latinoamericanos comienza a exigir una mayor demanda de servicios en los establecimientos de salud, los cuales no cuentan con la estructura económica necesaria para dar una respuesta adecuada a estos requerimientos. Es la sociedad civil en las ONGs, la que está dando la cara y una respuesta positiva a través de las distintas organizaciones de atención a los farmacodependientes y a los muchachos con problemas de conducta.

Es poco el apoyo de los gobiernos y la conciencia de abordar un problema de tan grande magnitud.

En América Latina más del 80% de los farmacodependientes están siendo atendidos en los centros y comunidades terapéuticas, ante la apatía e indiferencia de los gobiernos, van sufriendo proliferación de centros de atención, que sin los requisitos mínimos reciben licencias de funcionamiento, donde no existen criterios de calidad, ni normas mínimas de funcionamiento, donde no se conocen códigos de ética, ni se respetan los derechos de los residentes. A través de la Federación Latinoamericana y otras organizaciones serias se está trabajando seriamente en la capacitación y en el entrenamiento, profesionalización y certificación de programas, para que con actitud valiente y profesional se defienda la dignidad y la vida, seriamente amenazada en la juventud latinoamericana.

 
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